No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar “superado”.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. sin crisis no hay méritos Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.
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«La creación entera es, en verdad, el producto del pensamiento de Dios; sin el Divino Hacedor nada puede existir. Puesto que hemos sido hechos a su imagen, su poder invencible reside dentro de cada uno de nosotros. Nuestro pensamiento y nuestra conciencia son parte de la inteligencia y la conciencia de Dios. No son, pues, facultades que precisemos adquirir; mas para ser capaces de manifestarlas, debemos aprender a conectarnos primeramente con nuestra fuente interna de poder.



