CHI KUNG

El Chi Kung consta de ejercicios
energéticos para regular el movimiento de la energía.

El Chi Kung desarrolla la propia energía
vital, lo que nos permite mejorar nuestro sistema inmunológico y nos ayuda a
prevenir o curar enfermedades.

El Chi Kung es una meditación en movimiento.

Aprenderemos ejercicios de Chi Kung con una finalidad terapéutica determinada,
la serie de 12 ejercicios para regular los meridianos tendinomusculares, las 5
formas cortas del Chi Kung de la Grulla Voladora y una forma de Chi Kung para
la autosanación.

Metodología de enseñanza

Una parte de la enseñanza se realiza en grupo y otra parte es individualizada.
De esta forma el estudiante se beneficia del aprendizaje de la totalidad de los
movimientos y a la vez los va memorizando. Una vez que se memorizan los
movimientos se comienza a profundizar en las sensaciones y efectos beneficiosos
de cada ejercicios. El alumno aprende a escuchar su cuerpo y a darse cuenta de
sus necesidades y de los cambios que se van sucediendo durante la práctica.

Gracias a esta enseñanza individualizada en la misma clase pueden practicar
tanto principiantes, como

estudiantes intermedios y avanzados. Cada alumno tiene unas inquietudes y
expectativas diferentes, así como unas capacidades o forma física personales,
con lo cual, para obtener el mayor beneficio de la práctica, se valora en cada
caso el tipo de ejercicios que pueden acoplarse mejor a cada uno.

Algunos alumnos prefieren aprender exclusivamente Chi Kung, mientras otros
eligen Tai Chi. En el fondo es lo mismo pero formas diferentes. Los estudiantes
que llevan tiempo practicando suelen aprender ambas formas y descubren que se
complementan y que lo más importante es tener una actitud adecuada durante la
práctica.

Esta actitud se va aprendiendo y sin esfuerzo se va llevando a la vida
cotidiana. Entonces surgen cambios importantes y duraderos, pues la práctica de
la salud y armonía no es exclusivamente la hora de clase, sino que es una forma
de vida, de sentir, de ver el mundo y de relacionarse con él, con los demás y
con uno mismo.

Para practicar con la actitud adecuada te sugerimos que te esfuerces de forma
sincera en desarrollar la sonrisa interior y que no te tomes la práctica
demasiado en serio, pues la solemnidad produce tensión. Como individuos en el
mundo tenemos la responsabilidad de aprender a relajarnos, a fluir con la vida
como el agua de un río.

Algún día te darás cuenta de que todo
está bien y de que siempre ha sido así. Quizás solo cambiaste tu modo de mirar.
Te deseamos que seas al menos un poco más feliz.